No hay fechas ni etapas cerradas que podamos mostrar como cronología. Lo que sí existe es un orden de pasos que se repite pieza por pieza, y que conviene conocer antes de leer cualquier ficha del catálogo.
Primer paso
Antes de documentar nada, se conversa con quien produce la pieza. Se explica qué se va a registrar y qué se va a publicar. Sin ese acuerdo previo, la pieza no entra al catálogo.
Segundo paso
Se anota cómo se hizo la pieza, con qué materiales y cuánto tiempo de trabajo llevó. Estos datos son la base para calcular el precio y para redactar la ficha.
Tercer paso
Si la comunidad decide reservar ciertos saberes o significados, esa información queda fuera de la ficha. No se reemplaza por una interpretación propia ni por una atribución cultural no confirmada.
Cuarto paso
El precio cubre horas de trabajo, materiales y un margen acordado con el taller. Recién después se escribe la ficha que se publica en las páginas de catálogo, trazabilidad e historias.
Este criterio se aplica caso por caso. No hay certificaciones externas, sellos ni auditorías de terceros: lo que figura en el sitio es lo que se acordó con cada taller o comunidad, y nada más.
La trazabilidad cultural no se resuelve con una plantilla. Cada pieza abre un expediente propio y ese expediente se completa con lo que la comunidad autoriza a publicar. Lo que queda afuera también es parte del criterio.
Se anota cómo se hizo la pieza: telar de cintura, modelado a mano, cocción, teñido. La técnica se describe con el vocabulario que usa el propio taller, no con categorías genéricas de catálogo.
Lana, barro, tintes naturales, horas de trabajo efectivas. Los tiempos se registran tal como los informa el taller, sin redondear ni estimar por fuera.
Antes de nombrar a una comunidad o de describir un saber, se consulta. Si no hay autorización, la ficha se publica sin ese dato y sin reemplazarlo por una atribución aproximada.
Hay saberes y significados que la comunidad decide no publicar. Esa decisión se respeta y queda registrada como omisión deliberada, no como vacío a completar.
El precio cubre horas de trabajo, materiales y un margen acordado con el taller. No se publican tarifas internas ni datos sensibles de la producción.
Recién ahí la pieza entra al catálogo con su ficha completa. Si algún dato queda pendiente de confirmación, la ficha espera: no se publica con atribuciones culturales no verificadas.
Este criterio editorial se aplica igual en cada pieza del catálogo. Para ver cómo queda en la práctica, podés revisar las soluciones de comercialización responsable o volver a la página de inicio.