Estos son los criterios que ordenan la relación entre los talleres y quienes compran. No son promesas comerciales: son condiciones que se acuerdan antes de publicar cada pieza y que quedan registradas en su ficha.
Cada precio parte de las horas efectivamente dedicadas, los materiales utilizados y un margen que se negocia con el taller. No se fija desde afuera ni se ajusta después según la demanda.
Técnica, materiales, tiempos y comunidad de origen se documentan cuando existe autorización para nombrarla. Lo que no se autoriza, no se publica.
Hay conocimientos y significados que las comunidades deciden no compartir. La ficha los omite sin reemplazarlos por interpretaciones externas.
No se asignan símbolos, orígenes ni regiones por aproximación. Cuando no hay certeza, la descripción se limita a lo material y lo visual.
Las condiciones se conversan con cada taller y cada pieza. Un mismo criterio general se aplica distinto según el oficio, los tiempos y lo que la comunidad prefiera exponer.
Lo que se publica sobre criterios de comercialización es material de lectura. No hay suscripciones ni membresías: el marco se explica y se contrasta con las piezas del catálogo.
Para ver cómo se aplican estos criterios en piezas concretas, podés revisar el enfoque de comercialización o escribirnos desde la página de contacto.
No hay un paquete cerrado ni una suscripción. Lo que sigue describe el recorrido editorial que usamos para documentar cada pieza y explicar de dónde sale su precio, desde el primer contacto con el taller hasta la ficha que llega al catálogo.
Antes de publicar cualquier pieza se conversa qué se puede contar y qué no. La comunidad decide si su nombre aparece, si se describe la técnica y qué saberes quedan fuera de la ficha.
Se documentan el proceso de trabajo, los materiales empleados y los tiempos reales de producción. Ese registro es la base para calcular el precio y para redactar la ficha del producto.
El precio cubre horas de trabajo, materiales y un margen acordado con el taller. No se publican tarifas internas ni datos sensibles: solo el criterio general que explica cómo se llegó al valor.
La ficha reúne técnica, materiales, tiempos y comunidad de origen cuando existe autorización. Si no hay certeza sobre un significado, la descripción se limita al plano material y visual.
Antes de publicar, el texto vuelve al taller para su lectura. Se corrigen atribuciones culturales no confirmadas y se retira cualquier dato que la comunidad prefiera no difundir.
La pieza entra al catálogo con su ficha completa. Cualquier persona puede leer el recorrido documentado y entender qué se sabe y qué no sobre el origen de lo que compra.
Este criterio se aplica a todo el catálogo. Podés ver cómo queda en la práctica en los modelos de comercialización que sostenemos o volver a la presentación del proyecto.